Sweeney Todd (2007)

Vale, siento debilidad por Tim Burton y no lo puedo evitar. No se por qué pero adoro todas (¡ejem!) sus películas, en todas (¡ejem!) encuentro algo que merezca la pena para verlas una y otra vez, todas me hacen disfrutar y soñar. Eso es lo que busco en una película: que me traslade a un mundo de fantasía, ya sea basándose (de forma lejana) en un personaje de Cómic o creando una historia de fantasía digna de una imaginación sin fin.

Antes de ir a verla había leído muchísimas buenas críticas y escasas malas, aun así uno (que es débil) iba predispuesto a que le gustase. Tal vez eso también marque mucho las pautas de una película: si eres anti-Burton ver una de sus películas es un suplicio, si eres pro-Burton probablemente disfrutes más de lo debido. Es lo que tienen este tipo de directores de culto como Tarantino o Kevin Smith.

Una vez más el genial director tira de una vieja historia para llevarla a su oscuro universo. La obra en sí se apoya en viejas leyendas del siglo 19 que hablaban de Sweeney Todd como un sangriento barbero que usando sus cuchillas se convirtió en uno de los mayores asesinos en serie de Inglaterra, junto a él iba siempre una dama que transformaba los cadáveres en comida. Una vieja leyenda del tipo de Jack "El Destripador" pero mucho menos conocida hasta que se realizó un musical en 1976 con canciones de Stephen Sondheim que se mantendrán en este film. Aun así la obra ya fue llevada a la gran pantalla en 1936 (de la mano de George King) y directamente a TV en 1998.

"Sweeney Todd: El Barbero Diabólico De La Calle Fleet" es una traslación del musical al Cine de la mano de un Tim Burton sueltecito con la sangre. Una película oscura que contrasta con las últimas producciones del director y en la que despacha a gusto viejos demonios, pudiendo poner una única nota de color: el rojo. La película, con efectos digitales de calidad discutibles, ha sido clareada hasta que Burton ha logrado crear en tonos grises un Londres oscuro donde lo único que brilla son las navajas del barbero. Los tonos rojos destacan sobre fondos grises, caras pálidas y ojos maquillados para crear un contraste continuo en los asesinatos dignos de películas de corte más Gore. Otra obra de arte para el que quiera y sepa ver una historia de asesinatos contada desde una perspectiva original y diferente (como es un Musical) no apta para estómagos inquietos.

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